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sábado, 23 de mayo de 2009

LOS HEMERODROMOI Y LA LEYENDA DE MARATÓN


La Leyenda de Marathon 

Seguramente sabeis que el término Maratón remonta su origen a la evocación de los hechos ocurridos en la Grecia antigua, durante la batalla del mismo nombre en el 490 a.c. La historia del deporte y más de un diccionario cuentan como el heroico soldado Filípides caía muerto en Atenas, Tras correr los aproximadamente 40km que la separaban de los campos de maratón, donde los atenienses libraron la batalla más gigante contra el ejército Persa. Llevando de este modo la voz del triunfo de sus tropas. 

Pero esta difiere sensiblemente de la contada por varios historiadores y estudiosos de la mitología griega. Como parte de las Guerras Médicas, el Ejército Persa, respondiendo al gran Rey Darío, había partido al mando de los generales Datis y Altafernes con aproximadamente 600 barcos, para desembarcar en la bahía de Maratón y dirigirse desde allí por el camino costero hacia la ciudad de Atenas. 

El propio Milcíades, quien años antes había sido expulsado por Darío y estaba ahora al mando de las tropas griegas, decidió no esperar y partir a su encuentro para combatir. Aproximadamente 20.000 hombres componían las fuerzas persas y tan solo la mitad las atenienses. 

Fue ante este difícil panorama que los atenienses decidieron enviar presurosamente al soldado corredor ateniense (Hemerodromos) Philípides para pedir refuerzos a Esparta, pueblo griego guerrero por excelencia. Los espartanos, aunque resueltos a ayudar a Atenas dijeron no poder infringir sus leyes, pues se encontraban en el noveno día del mes lunar y debían entonces esperar uno más para la llegada de la luna llena, lo que pondría en grave riesgo de una segura derrota para las tropas griegas. 

De regreso, y cuando Philípides estaba cerca del monte Partenio, encontró al Dios Pan y éste llamándolo por su nombre le ordenó que llevara un mensaje a los atenienses según contó el propio soldado: 'preguntándoles porqué no le honraban, siendo que él era amigo de ellos, que les había ayudado antes muchas veces, y que así volvería a hacerlo' (Herodoto V, 105) 

Con ese mensaje a las tropas atenienses y la decisión de Milcíades, de debilitarlas en su parte central para fortalecer los extremos, pues era un conocedor de que los persas atacaban por el centro. Fue que los atenienses rodearon a sus oponentes a pesar de ser doblados en número e infringieron la primera derrota terrestre al ejército Persa. 

Sin duda que estos relatos históricos con un fuerte fundamento bibliográfico, tienen en sí mismos mayor contenido que los que conocíamos del “heroico soldado” que murió de cansancio. Pues en ellos se sinterizan la valentía de un pueblo, y su inspiración en el mensaje de sus dioses. Philípides fue, según esto, el mensajero no de un hecho consumado, sino el encargado de transmitir a su ejército el mensaje de fe que posibilitó su triunfo final y con ello el fin de las primeras Guerras Médicas. 

Por otra parte también se dice que, cuando Persia fue polvo, todos gritaron: "¡A la Acrópolis!”. Y Milcíades llamó a los hemerodromoi para que llevaran la noticia al pueblo ateniense, pero unos habían caído en la lucha y los que quedaban apenas podían caminar tras la batalla. Solamente uno quedaba en pié. ¡Corre, Philípides, una carrera más! ,¡Tendrás tu recompensa!. ¡Atenas se ha salvado gracias al dios Pan!. ¡Ve y grítalo!". Arrojó él su escudo, corrió otra vez como una saeta; y toda la extensión entre el campo de hinojo y Atenas de nuevo fue rastrojos, un campo que recorría una saeta, hasta que llegó a la acrópolis tras 40 kilómetros más, y extenuado anunció: "¡Regocijaos, hemos vencido!". Como vino que se filtra en arcilla, la felicidad que fluía por su sangre le hizo estallar el corazón: ¡el éxtasis!. Cantaron su gesta escritores griegos de todas las épocas, desde Heródoto hasta Plutarco, desde Luciano a nuestros días, y no sabemos si Philípides cayó por agotamiento o por efecto de las heridas sufridas en el campo de batalla, pero sí sabemos una cosa: Su epopeya condujo a la creación de la prueba atlética suprema, aquella en la que todos soñamos algún día… el Maratón.

Los Hemerodromoi 

Philípides era un Hemerodromos (plural: Hemerodromoi). Con esta palabra se designaba en la Grecia clásica a los corredores/marchadores de larga distancia que debían hacer viajes de más de un día. Eran usados como mensajeros en el territorio griego. Según la leyenda eran: 'Jóvenes recién salidos de la pubertad, a los que empezaba a salir la barba, llevaban arco y flechas, espada y honda, cosas que les podía ser de gran utilidad durante su camino'. 

Estas armas les servían tanto para defenderse de lobos y otros animales salvajes, como de los forajidos que habitaban por los montes. Evidentemente y dadas las largas distancias recorridas, alternaban la carrera y la marcha.

El Primer Spartathlon 

Se dice que Philípides llegó a Esparta el segundo día, es decir antes de las 48 horas. Las ciudades de Sparta y Atenas estaban separadas por 1200 estadios. Partió de Atenas al amanecer, corrió y andó a lo largo del Camino Sagrado hasta Eleusis, atravesó el camino de Scironia desde Megara a Corinto. Tras este, pasó por el fértil territorio del valle de Zapartis, por los caminos pedregosos de los montes Parthenios, y quizás atravesó el territorio hostil de Argos (aliado persa). Se supone que necesito para este camino entre 41 y 42 horas, pues llegó al anochecer del segundo día (Los participantes del Spartathlon lo cubren por debajo de las 36 horas). Inspirados en este viaje, un grupo de corredores británicos de la RAF (Royal Air Force) estudiaron las posibles rutas seguidas por Filípides y crearon el Spartathlon. 

Esto es lo histórico. Lo mismo no puede decirse del último viaje de Philípides a Marathon, su participacion en la batalla y su muerte al llegar a Atenas. Esta última parte es un añadido a la verdadera historia. Incluso Herodoto (484-425 a.C) casi contemporáneo de la batalla no habla de Philípides ni de nadie que hubiera corrido de Marathon a Atenas. 

No fué hasta 500 años más tarde cuando aparece este ultimo trayecto, incluso otros dan en vez de Philípides otros nombres como Eucles o Tersipo. De esta manera, se añadía un toque de dramatismo a la aventura de Philípides, muy sugestivo para el gusto de la época. 

Así, los modernos ultra maratonianos y ultra corredores siguen una tradición de más de 2.500 años, la de los hemerodromoi.

Los campos de Maratón en la actualidad

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